Este artículo está escrito por Jaime Matute Hernández, asesor senior del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Máster en Estudios Infantiles y Juveniles.
En Colombia, como en muchos países, la violencia contra la niñez y la adolescencia (VAC), y la violencia de género (VBG), son problemas complejos que necesitan soluciones sistémicas y efectivas.
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En 2018, la encuesta VACS del Ministerio de Salud de Colombia y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. Mostró que un asombroso 41,4% de los niños y adolescentes colombianos habían sido víctimas de alguna forma de violencia. La violencia sexual había afectado al 11,5% de los niños, niñas y adolescentes del país y la mayoría de las víctimas de violencia sexual habían sido niñas menores de 18 años (15% de las niñas colombianas).
El Gobierno de Colombia está haciendo un esfuerzo importante a través de estrategias nacionales integrales para abordar la VAC y la VBG. Sin embargo, uno de los desafíos a los que nos hemos enfrentado es algo tan simple, pero increíblemente pernicioso, como los silos gubernamentales.
Debido a que la VAC y la VG son problemas complejos, requieren mucha coordinación entre las agencias gubernamentales y para evitar duplicar nuestros esfuerzos con el objetivo de ahorrar tiempo y recursos valiosos.
En este artículo, me gustaría explicar brevemente cómo estamos construyendo una solución para evitar la superposición de riesgos entre las estrategias antes mencionadas, y para asegurar el trabajo conjunto y las sinergias, en lugar de tensiones y duplicaciones.
El problema de los mandatos superpuestos
Esta historia comienza en 2018 cuando el Gobierno de Colombia adoptó el compromiso de reducir la tasa nacional de violencia contra la niñez y la adolescencia en un 14,3% en 2022, y de implementar una estrategia para lograr este objetivo nacional.
Si tiene éxito, esto conduciría a una reducción en el número de niños que experimentaron violencia de 303,8 por 100.000 a 260,2 en solo cuatro años. Alcanzar esta meta significaría que 16.015 niños se salvarían de la violencia y el país alcanzaría la tasa más baja de VAC en 15 años.
Para lograr esto, el gobierno colombiano lanzó la Alianza Nacional para Poner Fin a la Violencia contra Niños y Adolescentes en agosto de 2019 y se unió a la Alianza Global “Poner Fin a la Violencia contra los Niños”. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) fue asignado para liderar el proceso de implementación de la Alianza Nacional, que incluye la coordinación entre diferentes agencias gubernamentales y gobiernos territoriales (departamentos) con el fin de formular e implementar un Plan de Acción Nacional.
En 2018 el Gobierno de Colombia adoptó el compromiso de reducir la tasa nacional de violencia contra niños, niñas y adolescentes en un 14,3% en 2022
Esta Alianza Nacional es una estrategia integral para prevenir la violencia, e involucra a todos los sectores con responsabilidades en esta materia, tales como bienestar social, educación, salud, justicia, comunicaciones y defensa.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Salud comenzó a trabajar en una iniciativa para prevenir y responder a la Violencia de Género denominada Mecanismo de Coordinación. En otras palabras, ahora teníamos dos estrategias orientadas al mismo objetivo, prevenir la violencia, pero no había una forma clara de aprovechar esa sinergia.
Al darnos cuenta de esto, identificamos una clara superposición entre el Ministerio de Salud y el ICBF, dado que ambas entidades vienen llevando iniciativas con objetivos similares. Este descubrimiento se produjo cuando comenzamos a recibir preguntas difíciles de diferentes ministerios, departamentos y funcionarios gubernamentales involucrados en ambas estrategias. Esas preguntas se referían a su alcance y también a la coordinación y los riesgos superpuestos entre ellos.
El ingrediente secreto es la aceptación política
Este problema existe porque cada agencia tiene su propio mandato, y nadie con ese nivel de responsabilidad está dispuesto a subordinar su misión al liderazgo de otra agencia. Puede ser una cuestión de competencia institucional hasta cierto punto, pero la misión, asegurarse de que ninguna mujer o niño se quede atrás, es más importante que los egos.
Debido a esta superposición, el desafío es definir tanto los alcances y funciones de las estrategias, el esquema de coordinación entre ellas y los tipos de violencia que se abordarán en cada una de ellas en detalle, tanto a nivel nacional como territorial. Mientras los departamentos sean responsables de implementar ambas estrategias en los territorios colombianos, esas definiciones son particularmente importantes para ellos. Por ello, ambas iniciativas deben ser complementarias y trabajar de forma sinérgica para evitar duplicar esfuerzos, garantizar una coordinación efectiva y alcanzar las metas nacionales.
Una oportunidad para lograr una colaboración efectiva entre las estrategias de VAC y VBG es a través del Sistema Nacional de Bienestar Familiar (SNBF), plataforma que sirve para coordinar las políticas públicas de niñez, juventud y familia en el país, a nivel nacional y territorial.
Gracias a la voluntad política, es posible que las agencias gubernamentales sean flexibles y compartan liderazgo y toma de decisiones entre ellas.
Las principales funciones del SNBF son brindar asistencia técnica y lineamientos para la implementación de políticas públicas, facilitar la coordinación para la implementación de políticas públicas, servir como espacio de diálogo y participación con actores no estatales, dar seguimiento a la implementación de políticas públicas y brindar pautas para evaluarlos.
El SNBF es coordinado por el ICBF, y está presente en todos los departamentos y municipios y todos los organismos gubernamentales involucrados en la prevención y respuesta a la VBG y VAC son parte del mismo. En este sentido, el SNBF representa una importante oportunidad para que la Alianza contra la Violencia y el Mecanismo de Coordinación planifiquen juntos, y utilicen los mismos mecanismos de coordinación, seguimiento y participación en todos los niveles. (Para leer más sobre SNBF haga clic aquí ).
Hoy, el ICBF y el Ministerio de Salud están trabajando juntos para coordinar las estrategias de VAC y VBG en el marco del SNBF, con el objetivo de promover sinergias a nivel nacional, regional y local. Estos esfuerzos conjuntos implican alinear los planes de acción, hacer un seguimiento conjunto de sus avances y fortalecer los mecanismos de coordinación y comunicación. Debido a que esta colaboración es bastante reciente, no tenemos datos concretos hasta ahora que demuestren que ha marcado una diferencia, pero me siento seguro al decir que es un paso importante frente a los grandes riesgos de superposición que teníamos antes.
Como conclusión, quisiera resaltar que la voluntad política juega un papel fundamental para superar las dificultades superpuestas, y permite encontrar soluciones que garanticen la colaboración y sinergia entre las agencias gubernamentales que buscan alcanzar los mismos objetivos. Gracias a la voluntad política, es posible que las agencias gubernamentales sean flexibles y compartan liderazgo y toma de decisiones entre ellas. En este caso, reducir la violencia contra la niñez y la adolescencia y la violencia de género en Colombia son objetivos estratégicos que el país debe alcanzar para asegurar el desarrollo sostenible. - Jaime Matute Hernández
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(Crédito de la imagen: Unsplash)

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