Este post está escrito por Virginia García Beaudoux, consultora de comunicaciones de ONU Mujeres, PNUD, International Idea, NIMD y otras organizaciones multilaterales, docente de la Universidad de Buenos Aires y fundadora y directora general de Communicatio.


  • El problema: Mucha gente subestima la preparación que requiere la comunicación.

  • Por qué es importante: ser capaz de comunicar una idea es tan importante como la idea misma.

  • La solución: Maximice sus habilidades de comunicación aprendiendo a pensar antes de hablar.

¿Qué hace que la comunicación sea efectiva? Es la capacidad para alcanzar el objetivo previsto. En mi experiencia, la mayoría de las personas y los equipos subestiman la preparación que requiere la comunicación, porque a menudo confunden 'comunicar' con 'hablar'. Hablar es fácil. Lo hacemos todo el tiempo. Sin embargo, comunicarse es algo muy diferente. Consiste en la entrega de un mensaje, de manera clara y precisa, en un corto espacio de tiempo. Eso requiere, como nos han dicho nuestros padres y maestros más de una vez, pensar antes de hablar.

¿Qué significa pensar antes de hablar?

Pensar antes de hablar significa hacernos algunas preguntas estratégicas a la hora de hacer llegar nuestro mensaje. Por ejemplo: ¿La comunicación se llevará a cabo en un ambiente favorable u hostil para el mensaje que quiero entregar? Si soy mujer, ¿presentaré mis ideas entre congéneres, un grupo mixto o en un entorno dominado por hombres? ¿Habrá reglas para la participación o tendré que luchar para entregar mi mensaje mientras todos los demás alzan la voz? ¿Debo presentar las premisas y luego la conclusión principal, o simplemente enunciar la conclusión y, solo si tengo la oportunidad de hacerlo, explicar cómo la llegué? ¿Debo incluir prueba o evidencia que respalde las ventajas comparativas de mi propuesta? ¿Será más efectivo comunicar solo los pros, o tanto los pros como los contras de mi stand? ¿Qué tendrá más impacto para respaldar mi argumento: datos y estadísticas, o casos e historias de interés humano? ¿Sería mejor entregar los argumentos más fuertes de mi presentación al comienzo de la misma, o más bien comenzar con los más débiles y dejar los más poderosos para el cierre? En definitiva, debemos preguntarnos qué queremos comunicar, y cuál es la mejor forma de hacerlo.

"Todos los proyectos e ideas merecen ser comunicados estratégicamente, para poder conseguir apoyos".

Pensar antes de hablar no significa renunciar a la espontaneidad. La espontaneidad y la improvisación no son lo mismo. La improvisación debe ser la excepción, no la regla. Un mero recurso, nunca un estilo. Pensar antes de hablar requiere responder algunas preguntas, aunque fundamentales: ¿Cuál es el motivo de esta comunicación? ¿Cuál es el mensaje central? Si todas las personas terminan recordando una sola idea después de la presentación, ¿cuál debería ser, en pocas palabras? ¿A quién se dirige el mensaje y cuál sería la mejor manera de establecer una conexión con esa audiencia? ¿Cuál sería la forma más sencilla de explicar la motivación y la razón detrás de ese proyecto o idea en particular?

siempre prepárate

Estar preparado. Piense en el objetivo de su comunicación. Define la idea central y resúmela en una sola frase. Encuentre la mejor manera de comunicarlo a su público objetivo.

Tener una buena idea es tan importante como poder comunicarla de manera efectiva. Todos los proyectos e ideas merecen ser comunicados estratégicamente, para lograr conseguir apoyo. La comunicación es una habilidad que se puede aprender y dominar, y por esa razón, TBYS es un gran comienzo.

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(Crédito de la imagen: Unsplash)