Pittsburgh está reduciendo las emisiones y los tiempos de viaje mediante el uso de datos de flujo de tráfico en tiempo real para determinar cuándo los semáforos deben ponerse rojos o verdes. Cada intersección construye y actualiza su propio plan de iluminación cada pocos segundos mediante el uso de datos de cámara y radar para calcular dónde están los vehículos, cuándo llegarán a una intersección y cuánto tiempo les tomará pasar por ella. El tráfico se registra en grupos de vehículos secuenciados en el tiempo, en lugar de como autos individuales, lo que permite que el sistema monitoree con precisión el flujo, que luego se pasa a las intersecciones adyacentes.
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