Este post está escrito por Natalia Herbst, Asesora Principal de la Vicepresidencia, Legislatura porteña.
El problema: Promover hábitos sustentables entre los ciudadanos de Buenos Aires es un desafío.
Por qué es importante: las ciudades sostenibles dependen de diferentes actores que se adaptan regularmente a medida que avanza el conocimiento y las tecnologías se vuelven accesibles.
La solución: Diseñar políticas de sostenibilidad que incorporen la transformación cultural como pilar principal del desarrollo.
A principios de 2021, la Ciudad de Buenos Aires lanzó su Plan de Acción Climática para 2050 que responde a la creciente necesidad mundial de enfrentar la crisis climática, en línea con el Acuerdo Climático de París. El concepto de inclusión fue fundamental en la construcción de este plan, priorizando acciones dirigidas a los sectores más vulnerables a los efectos del cambio climático, y generando espacios para que diferentes sectores locales y actores participen en el proceso de desarrollo de la acción climática.
"Nuestro objetivo es que el 80% de nuestros residentes separen sus desechos en el hogar para 2023".
Uno de los principales supuestos de la agenda de mitigación del cambio climático es que, si bien los gobiernos tienen el poder de promover el cambio, sus agendas dependen en gran medida de la aceptación de las políticas que proponen por parte de los ciudadanos y de la voluntad de ajustar su comportamiento. Esto se extiende desde los ciudadanos privados hasta las instituciones, las industrias y las comunidades de conocimiento, y la creación conjunta con todos estos actores juega un papel clave en la producción de una agenda sólida y legítima.
Con esto en mente, en el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana diseñamos #BARecycle como un plan holístico para promover hábitos sustentables en la ciudad basado en múltiples pilares: i) la renovación de la gestión del sistema de recolección de residuos y su infraestructura; ii) normas actualizadas, iii) transformación cultural.
por qué es importante
Estamos convencidos de que una de las formas más relevantes en las que podemos cuidar nuestra Ciudad y el planeta es siendo consumidores responsables, reutilizando y reciclando. El porcentaje actual de recuperación de reciclables muestra a América Latina en un 12,8% en promedio y Buenos Aires en un 18,6% en comparación con ciudades que tienen una mayor trayectoria con esta agenda como Barcelona, que reporta un 42,3%. Nuestro objetivo es que el 80% de nuestros residentes separen sus residuos en el hogar para el 2023. Para lograrlo, estamos creando un ecosistema de prácticas que incluye como actores clave: nuestros residentes, cooperativas de recicladores, autoridades municipales, ciudadanos que se ofrecen como voluntarios como embajadores verdes, administradores de edificios, el sector privado incluyendo empresas, ONG, universidades y grandes industrias que son macrogeneradoras de residuos.
Actualmente, el 46% de nuestros vecinos declara separar sus residuos, y entre los que no lo hacen lo atribuyen a falta de costumbre o falta de tiempo (41%); falta de un contenedor cercano para desechar los reciclables (34%), falta de un contenedor para almacenar los reciclables en el hogar (13%); o porque no vale la pena (12%). También se alega recurrentemente que los residentes no confían en el sistema ya que no les queda claro cómo y dónde se tratan los materiales reciclables cuando se desechan correctamente.
Que sigue
Este artículo es el primero de una serie que profundizará en diferentes acciones que la ciudad está desarrollando en el marco del capítulo de transformación cultural, que tiene como objetivo involucrar a los ciudadanos y las comunidades de toda la ciudad a través de espacios de aprendizaje y participación, con los objetivos complementarios de establecer prácticas sostenibles como una prioridad para los ciudadanos. También tiene como objetivo mejorar nuestra programación aprendiendo lo que la gente nos exige y está lista para asumir.
A lo largo de la serie, exploraremos las innovaciones en el compromiso de la comunidad para promover el reciclaje, el caso de cómo las demandas de los ciudadanos reformaron los programas de residuos orgánicos de la ciudad; así como otras políticas que contribuyen al plan de acción climática de la ciudad, incluida la forma en que el mantenimiento regular del espacio público permitió intervenciones de acupuntura urbana rápidas y de bajo costo que permitieron flexibilizar aún más sus usos.
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(Crédito de la imagen: Unsplash)
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