Este artículo está escrito por Sandra Naranjo Bautista , fundadora y directora ejecutiva de Better Govs , especialista líder en gestión del sector público del Banco Interamericano de Desarrollo y ex ministra y vicepresidenta interina de Ecuador. Una versión de este artículo fue publicada por primera vez por el BID
- El problema: Las mujeres ocupan menos de la mitad de los puestos de liderazgo en el sector público de América Latina y el Caribe a pesar de representar más del 50% de la población.
- Por qué es importante: Esto no solo se debe a factores de igualdad de género sino también porque existe evidencia de que su presencia genera múltiples beneficios.
- La solución: América Latina y el Caribe requieren una agenda de género más ambiciosa en el sector público, pasando del cumplimiento de la formalidad al verdadero aprovechamiento del talento de las mujeres de la región. Este blog resume las principales conclusiones de un estudio reciente del BID .
Las mujeres ocupan menos de la mitad de los puestos de liderazgo en el sector público a pesar de representar más del 50% de la población. La presencia de mujeres en puestos de liderazgo en el sector público es fundamental. No solo por factores de igualdad de género sino también porque existe evidencia de que su presencia genera múltiples beneficios. Además de aportar nuevas experiencias y perspectivas, la presencia de la mujer en el sector público está asociada a un mayor crecimiento económico, mejores servicios públicos, mejor desempeño de las organizaciones públicas y menores niveles de corrupción , entre otros beneficios.
Algunas cifras sobre la presencia de mujeres en el sector público pueden parecer alentadoras. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo , en América Latina y el Caribe las mujeres representan el 52% de la fuerza laboral en el sector público y ocupan el 41% de los puestos directivos . Sin embargo, las cifras agregadas brindan solo información parcial que cuenta solo una parte de la historia.
Un estudio reciente del BID llena este vacío de información al analizar, para 15 países de la región, la presencia de mujeres en los cuatro niveles más altos de la función ejecutiva, en 12 sectores. Los resultados no son necesariamente sorprendentes y ese es precisamente el problema. Estas son las principales conclusiones del análisis.
Es clave fomentar la presencia del liderazgo femenino más allá de un rol meramente simbólico.
1. Las mujeres continúan ausentes en los más altos niveles de decisión de las administraciones públicas centrales. En los 15 países analizados, las mujeres ocupan solo el 23,6% de los puestos de nivel uno de la jerarquía, equivalente a un ministro, frente al 44,2% que alcanza puestos de nivel cuatro, equivalente a un director.
En promedio, el 41,5% de los puestos de liderazgo en las 12 agencias seleccionadas para el estudio están ocupados por mujeres.
2. Las mujeres siguen haciendo "cosas de mujeres". La presencia de mujeres en puestos de liderazgo es mayor (45,9%) en áreas asociadas a los estereotipos de género tradicionales, como educación y salud, y su presencia disminuye (38%) en sectores tradicionalmente dominados por hombres, como finanzas y defensa. Este comportamiento persiste incluso en aquellos países donde la participación de las mujeres es mayor.
3. En el papel, la región ha cumplido, pero en la práctica, la tarea aún está pendiente. En la mayoría de los países existen normativas, organismos y políticas públicas para la transversalización de género, pero su efecto aún es incierto. La mera existencia de estos instrumentos no garantiza que se alcance el objetivo para el que fueron creados.
4. El foco ha estado en los objetivos y no en generar las condiciones necesarias para alcanzarlos. Si la región busca implementar con éxito políticas hacia la igualdad sustantiva , es fundamental fortalecer la capacidad del Estado para implementar, monitorear y evaluar dichas políticas. Por ejemplo, mediante la implementación de sistemas de gestión de recursos humanos sensibles al género que promuevan el acceso, la participación y la promoción de las mujeres en múltiples sectores, especialmente en los niveles de toma de decisiones .
5. América Latina y el Caribe requieren una agenda de género más ambiciosa en el sector público, que pase del cumplimiento de la formalidad al verdadero aprovechamiento del talento de las mujeres de la región. El sector público podría ser el referente en cada país de lo que significa cerrar la brecha de género. Requiere voluntad política y priorizar acciones concretas que sean medibles y alcanzables en el tiempo. Para ello, es clave fomentar la presencia del liderazgo femenino más allá de un papel meramente simbólico.
Si bien la presencia numérica de mujeres en puestos de liderazgo es importante, esto no debería ser el fin en sí mismo. También es necesario fortalecer las capacidades y recursos de los mecanismos encargados de la igualdad y la transversalidad de género. En definitiva, se debe considerar una agenda de género que elimine las barreras que impiden a las mujeres ejercer plenamente sus derechos y acceder a la igualdad de oportunidades de desarrollo.
Es hora de medir los avances en materia de género en base a los resultados, no a la mera adopción de normas, estándares y políticas que, en la práctica, no cambian nada.
Revisa el estudio Mujeres Líderes en el Sector Público en América Latina y el Caribe para conocer más sobre las propuestas para generar cambios efectivos para reducir estas brechas. El estudio también está disponible en español y portugués .
La versión en español de este blog fue publicada por primera vez por el Banco Interamericano de Desarrollo.
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(Crédito de la imagen: Pexels)

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