Este post está escrito por María Sofía Muratore, Máster en Cooperación y Desarrollo Internacional de la Universidad de Comillas.


El sector privado tiene el desafío de trabajar para cerrar la brecha en términos de discapacidad y construir economías más equitativas.

Las personas con discapacidad a menudo quedan excluidas del sistema económico. Esto se debe a que carecen de productos o servicios financieros que satisfagan sus demandas. Sin embargo, la Corporación Financiera Internacional (IFC, 2022) establece que a pesar de ser el grupo con menores ingresos, se estima que 1.850 millones de personas con discapacidad tienen un ingreso disponible anual de USD 1,9 billones .

Es muy significativo mencionar que más del 15% de la población mundial tiene alguna discapacidad. Por tanto, este grupo constituye un mercado emergente de casi dos billones de dólares en ingresos disponibles anuales, y un mercado potencial de más de 3.400 millones de personas cuando se incluyen familiares y cuidadores (IFC, 2022). Por eso, el sector público debe animar a los inversores internacionales a apostar por empresas que respondan a las necesidades de este colectivo. De hecho, el sector público las considera esenciales para establecer economías más sólidas y diversas.

¿Cómo cerrar las brechas económicas en las personas con discapacidad?

El sector privado tiene el desafío de trabajar para cerrar la brecha en términos de discapacidad y construir economías más equitativas.

En primera instancia, se deben crear oportunidades de trabajo para este grupo. La posibilidad de acceder a un trabajo formal los vincula directamente con el sistema financiero regular. Sin embargo, las barreras físicas e institucionales a menudo impiden el acceso a los puestos de trabajo. Por ello, no sólo es necesario incentivar la contratación, sino también pensar en programas estructurales que favorezcan el desarrollo de las personas con discapacidad en la institución. Además de esto, la investigación de Accenture (2018) estima que las empresas estadounidenses que lideran la inclusión de personas con discapacidad disfrutan de ingresos un 28 % más altos y márgenes de beneficio un 30 % más altos que sus pares .

Por otro lado, los servicios financieros suelen ser limitados para las personas con discapacidad ya que los principales problemas radican en productos bancarios inaccesibles, la escasa creación de instrumentos financieros para su desarrollo como los microcréditos y la falta de educación financiera para el sector. Por lo tanto, es imperativo crear un sistema financiero más inclusivo .

¿Qué acciones específicas debe tomar el sector público para promover un sistema financiero más inclusivo en términos de discapacidad?

En primera instancia, es pertinente enfatizar que para generar iniciativas políticas y programas que respondan al desarrollo sistémico del acceso financiero, se debe establecer una evaluación y análisis de la situación particular del país o región en cuestión.

A su vez, se debe establecer un sistema de indicadores específico en esta materia, y así responder a la recolección de datos desagregados por sexo y características socioeconómicas, ya que el objetivo es establecer acciones concretas que aludan a necesidades existentes o que sean funcionales para la futuro cercano.

Por otro lado, deben crear incentivos para aquellas empresas o grupos inversores que apuesten por estas iniciativas. Así, se destaca la posibilidad de establecer políticas monetarias a favor de empresas generadoras de empleo para personas con discapacidad; o cuyo propósito sea crear o proporcionar un producto en pos de la equidad y la inclusión.

Además, se deben establecer espacios de encuentro e intercambio de buenas prácticas de los diferentes actores: público, privado (con énfasis en el sector financiero y el sector empresarial), el tercer sector, entidades internacionales y la academia. Con el deseo de que puedan dialogar, discutir necesidades y posibles mecanismos de acción. Entre las posibilidades destaca la promoción de alianzas, foros, redes y herramientas o iniciativas de formación en la materia.

Finalmente, el sector público debe trabajar para sensibilizar y comunicar sobre el impacto de este tipo de inversiones y la creación de nuevos productos financieros para incentivar un cambio en el sistema económico en pos de la inclusión.

¿Por qué es importante que el Estado trabaje junto con el sector privado para encontrar una solución?

Más allá de datos precisos y necesidades específicas del mercado, la falta de garantías en cuanto al acceso equitativo al empleo y los servicios financieros para todas las personas viola los derechos humanos universales. En este contexto, la falta de abordar la discriminación y la exclusión puede costar a algunas economías hasta el siete por ciento del PIB, por lo que es valioso buscar una economía más inclusiva.


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(Crédito de la imagen: Unsplash)


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