Este artículo está escrito por Maeve Nicholson, asesora sénior de políticas, Departamento de Estrategia Empresarial, Energética e Industrial, Reino Unido.
- El problema: lo incómodo e incómodo que puede ser tener una conversación difícil con alguien.
- Por qué es importante: las conversaciones difíciles son esenciales para abordar problemas dentro de un equipo, pero también para aprender y crecer a partir de críticas y comentarios constructivos.
- La solución: sea humano, acepte los comentarios usted mismo y no tenga miedo de desafiar hacia arriba.
Tener una conversación difícil con alguien, ya sea en el trabajo o en tu vida personal, nunca es una experiencia placentera. A menudo vemos tales conversaciones como un enfrentamiento o un ataque a la persona con la que estamos hablando. Sin embargo, si repensamos nuestro enfoque de las “conversaciones difíciles”, quitándoles la dificultad y viéndolas como una oportunidad para que ambas partes aprendan y crezcan, podemos eliminar la incomodidad y comenzar a beneficiarnos de estas interacciones. Estos son mis mejores consejos para abordar lo que consideras una conversación difícil.
Así que recuerde que las conversaciones difíciles no tienen por qué ser difíciles: sea humano, abierto y confiado.
En primer lugar, recuerda ser humano. Independientemente de lo que haya llevado a que ocurra esta conversación, deje de lado cualquier emoción negativa o de enojo que pueda tener antes de comenzar la conversación. Es importante recordar que la persona con la que está hablando también tiene sentimientos, así que trate de recordar cuándo estuvo del otro lado de una conversación difícil y empatice con lo nervioso o preocupado que se sienta. Mantenga la conversación constructiva y objetiva, y acérquela con calma y franqueza, asegurándose de escuchar a la persona además de hablar con ella. Siempre es importante tener en cuenta que algo de lo que no eres consciente podría estar pasando con esa persona, así que mantén esto en mente durante toda la conversación.
En segundo lugar, acepte comentarios. Esto es particularmente importante para recordar como gerente o líder, donde a menudo podemos caer en un sentido de superioridad que puede socavar la creencia de los miembros del equipo de que pueden proporcionar retroalimentación. Pero es esencial comprender que tus acciones pueden afectar a los demás, por lo que es muy importante estar abierto a recibir críticas constructivas. Además, recibir retroalimentación de esta manera puede ayudarlo a empatizar con aquellos con los que luego tiene conversaciones difíciles, lo que le permite ser comprensivo y humano, como se discutió anteriormente.
Finalmente, no tengas miedo de tener conversaciones difíciles con tus superiores. Si bien puede sentirse incómodo, desafiar hacia arriba cuando siente que algo no está bien es esencial para lograr un cambio positivo. Puede parecer desalentador, pero da mucho poder, y sus acciones también podrían ayudar a otras personas que no se sienten tan seguras de compartir sus puntos de vista. Nunca debe ser reprendido por compartir comentarios constructivos con la gerencia y, si alguna vez lo es, existen canales de recursos humanos que pueden ayudarlo.
Así que recuerde que las conversaciones difíciles no tienen por qué ser difíciles: sea humano, abierto y confiado. Puedes convertir esos encuentros incómodos en un ejercicio de construcción de relaciones y aprendizaje mutuo.
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(Crédito de la imagen: Unsplash)

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