En la COP26 en Glasgow, las expectativas de un resultado positivo y alentador de la conferencia eran cada vez más bajas, ya que el final de la cumbre se acercaba rápidamente. Inesperadamente, China y EE. UU. Anunciaron un sorprendente acuerdo climático entre los dos países, con el objetivo de impulsar la colaboración climática hacia una solución efectiva para abordar el cambio climático. El anuncio fue una sorpresa, considerando la falta de cooperación a nivel geopolítico entre los dos (sin olvidar la tensión durante la presidencia de Trump) y el hecho de que se encuentran entre los mayores emisores de CO2 a nivel mundial. Además, el presidente de China, Xi Jinping, ni siquiera estuvo presente en Glasgow para la COP26.
Este compromiso repentino aún no se ha verificado y desarrollado en sus detalles, por lo que la arena internacional aún es cautelosa en su respuesta y observará cuidadosamente el desarrollo de este anuncio para evaluar los pasos que llevarán a cabo China y EE. UU.: el compromiso se ha cumplido, ahora deben ceñirse al compromiso y proponer un camino serio hacia un futuro más sostenible.
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(Crédito de la imagen: Unsplash)
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