Este artículo está escrito por María Sofía Muratore, Consultora en Sostenibilidad e Impacto Social – Máster en Cooperación y Desarrollo Internacional de la Universidad de Comillas.


  • El problema: las mujeres son más vulnerables al cambio climático. Sin embargo, son esenciales para mitigar el cambio climático.
  • Por qué es importante: Según ONU Mujeres, si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso a oportunidades y recursos productivos, su producción agrícola aumentaría entre un 20 y un 30 %.
  • La solución: Aumentar los bonos de género para incentivar los planes educativos donde se brinden herramientas técnicas y se promueva la digitalización de tareas.

La primera vez que se escuchó hablar del concepto de 'cambio climático' fue en 1896 , y salió de boca de Svante Arrhenius, un científico sueco, quien utilizó este término para aludir a cómo los combustibles fósiles podrían acelerar el calentamiento global. Arrhenius afirmó que las actividades humanas podrían causar un aumento de la temperatura al agregar dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, provocando un vínculo entre las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico y la temperatura.

Poco menos de cien años después, el cambio climático se convirtió en un problema global. Para 2015, 197 países coincidieron en la necesidad de reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero y reducir el aumento de la temperatura global a 2 grados centígrados, con el objetivo de limitar aún más el aumento, a 1,5 grados. Fue el primer acuerdo universal y legalmente vinculante sobre cambio climático, concebido en la Conferencia Climática de París (COP21) .

Sin embargo, aún se está trabajando en acciones concretas para dar respuesta a este problema global. El año pasado en la COP27 en Egipto , se determinó la necesidad de crear un fondo para cooperar con los países más afectados por el cambio climático, y aquellos que no han contribuido a sus consecuencias. Hasta el momento no se ha determinado cómo se ejecutará este fondo, ni qué países se beneficiarán.

Economía y cambio climático: ¿justicia climática o cambio de paradigma?

El calentamiento global afecta el desarrollo económico de diferentes sociedades pero tiene un mayor impacto negativo en aquellas poblaciones que dependen de sus recursos naturales.

Muchas niñas dedican entre cuatro y cinco horas al día a buscar agua potable en lugar de ir a la escuela . En muchas sociedades, las mujeres son responsables de proporcionar energía, alimentos y agua, y de cuidar a los niños y ancianos en el hogar. En los países en desarrollo, las consecuencias del cambio climático pueden aumentar la carga sobre las mujeres y las niñas, por ejemplo, haciéndolas viajar más lejos para obtener suministros diarios, dejando menos tiempo para el trabajo remunerado y exponiéndolas potencialmente a un mayor riesgo para su seguridad personal.

No necesitamos eliminar a los hombres de la mesa, necesitamos sentar a más mujeres para escuchar sus necesidades.

Este mayor riesgo para las mujeres y las niñas se ve afectado aún más por la falta de una adaptación significativa al cambio climático , la inestabilidad económica y las desigualdades de género existentes. Todos estos factores favorecen la falta de equidad de género y atentan contra el desarrollo de la situación de las mujeres en las zonas rurales. Por ejemplo, en América Latina, 60 millones de mujeres rurales aún dependen en gran medida de los recursos naturales, pero carecen de los medios para enfrentar estos desafíos (BBVA, 2022) .

También es pertinente destacar las migraciones que se producen como consecuencia de catástrofes ambientales, o consecuencias climáticas, imposibilitando el desarrollo de una actividad económica vital. Según ACNUR, cada año más de 20 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares .

Necesitamos invertir en las mujeres para resolver el cambio climático

Para resolver estos problemas, es fundamental considerar soluciones innovadoras para mujeres vulnerables para que puedan implementar medidas de adaptación al cambio climático y beneficiarse de la digitalización de la asistencia técnica. Esto podría incrementar su desempeño en un 30% y sacar de la pobreza a 150 millones de personas (BBVA, 2022).

Si las mujeres rurales tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, la producción agrícola en los países en desarrollo aumentaría entre un 2,5 y un 4 % y el número de personas en el mundo disminuiría entre un 12 y un 17 % aproximadamente.

¿Cómo podríamos promover la justicia climática y de género?

  1. Invertir en bonos de género para desarrollar sus proyectos.
  2. Educar en habilidades técnicas y digitalización.
  3. Realice análisis de campo para obtener una comprensión más profunda de los problemas y tomar decisiones basadas en evidencia .
  4. Medir el impacto de las decisiones, para buscar posibilidades de mejora.

¿Por qué invertir en bonos de género es la respuesta?

La inversión de impacto es vital para promover lazos de género que estimulen el desarrollo económico. El financiamiento es fundamental para facilitar la producción de negocios inclusivos dirigidos por mujeres en el sector rural. Este apoyo, con acceso a programas de enseñanza y herramientas de crédito, fortalecería y construiría la confianza de las mujeres y su capacidad de transformación y superación de limitaciones.

Para que esto suceda, es valioso que el sector público, así como las entidades internacionales, establezcan espacios para promover alianzas con el sector financiero (inversionistas, instituciones de microfinanzas, bancos multilaterales y de desarrollo, bancos comerciales y administradoras de activos y fondos).

Al mismo tiempo, es importante resaltar que el sistema educativo debe brindar asistencia técnica y herramientas de digitalización para aumentar la productividad.

Por último, es importante medir cada decisión tomada y recopilar datos para hacer datos basados en evidencia.

Por otro lado, es fundamental considerar a las mujeres en todo el proceso de toma de decisiones y co-crear con ellas. Si miramos la foto de la COP27 , la cantidad de mujeres fue menor que la de hombres. No necesitamos eliminar a los hombres de la mesa, necesitamos sentar a más mujeres para escuchar sus necesidades, co-crear la solución y financiar acciones de desarrollo.


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(Crédito de la imagen: Unsplash)