Esta publicación ha sido escrita por Natasha Jetté, pionera digital, Servicios Públicos y Adquisiciones de Canadá (PSPC).


  • El problema: Cada vez es más difícil atraer la atención de las personas e influir en ellas para que tomen una decisión, adopten nuevos comportamientos o desarrollen confianza.
  • Por qué es importante: Crear conexiones significativas con los ciudadanos es clave para una población próspera.
  • La solución: Debemos adoptar la narración de historias para llegar al corazón de nuestro público, de modo que sus emociones puedan ayudar a guiar el camino a través de todo el ruido.

En un mundo lleno de distracciones y sobrecarga de información, la narración de historias se está convirtiendo en una forma cada vez más importante de persuadir o influir en las personas. Tiene el poder de tocar nuestras fibras emocionales, lo que hace más probable que, como funcionarios públicos, nuestro público pase a la acción.

La narración se puede utilizar de muchas maneras diferentes cuando se trata de convencer a alguien de algo. Ya sea para convencer a los ciudadanos de por qué deben votar a favor de determinadas políticas o para persuadir a los compañeros de tu organización de por qué un proyecto necesita financiación, las historias son herramientas poderosas que ayudan a que los argumentos sean más cercanos y memorables.

Como servidores públicos, es importante que comprendamos cómo comunicar eficazmente nuestros mensajes para influir y persuadir a nuestro público.

Por ejemplo, si estás tratando de involucrar a los ciudadanos en un programa de divulgación comunitaria ofreciendo su tiempo como voluntarios, en lugar de limitarte a exponer los beneficios del programa, podrías contarles historias de otros voluntarios que ya han participado en programas similares y cómo estos han mejorado sus vidas. Esto ayuda a despertar la empatía de tu público, ya que pueden relacionar estas historias con sus propias experiencias vitales (o las de sus allegados), lo que les hace mucho más propensos a actuar en función de lo que dices en lugar de limitarse a escuchar los hechos.

Contar historias también nos brinda la oportunidad, como servidores públicos, no solo de llegar a nuestro público, sino también de establecer relaciones con él a través de emociones compartidas, como la alegría y la tristeza. Esto ayuda a crear confianza entre ambas partes y aumenta las posibilidades de que el mensaje que transmitimos se escuche alto y claro.

Déjame contarte una historia

Como servidores públicos, es importante que comprendamos cómo comunicar eficazmente nuestros mensajes para influir y persuadir a nuestro público. Contar historias puede ser una herramienta poderosa cuando se utiliza correctamente, ya que ayuda a crear conexiones entre el oyente y el narrador. Dicho esto, aquí tienes algunos consejos sobre cómo podemos utilizar las historias para influir o persuadir a un público:

  1. Elige bien tu historia – Antes de empezar a escribir tu historia, asegúrate de elegir una que resuene con tu mensaje y capte la atención de tus oyentes. También debe ser lo suficientemente relevante como para que puedan relacionarla con sus propias vidas o experiencias.

  2. Sé sencillo – Las historias siempre deben tener un principio, un desarrollo y un final claros. Esto facilitará que los oyentes las sigan sin perderse en los detalles o las complejidades. ¡Busca la sencillez sin perder el interés!

  3. Utiliza emociones e imágenes: el uso de un lenguaje emocional, como metáforas o símiles, puede ayudar a dar vida a una historia al hacer que los personajes resulten cercanos. Las imágenes permiten a los lectores/oyentes visualizar las escenas sin necesidad de imágenes reales. La combinación de ambas técnicas crea experiencias narrativas vívidas que atraen al público mucho más que los simples hechos.

  4. Muestra, no cuentes: intenta utilizar ejemplos de la vida real (¡o incluso de la ficción!) en lugar de limitarte a decir a la gente lo que hay que hacer. Muéstrales por qué a través de anécdotas personales sobre ti mismo o sobre otras personas que se han enfrentado a situaciones similares, para que haya una mayor conexión emocional en lugar de solo hechos fríos y duros. De esta manera, los destinatarios sentirán que algo les importa realmente a nivel personal.

  5. Haz un llamado a la acción claro: al final de todo buen discurso persuasivo hay un llamado a la acción. ¿Qué quieres que haga la gente después de escucharte? Sé muy específico sobre el resultado que deseas obtener. Si tu público no sabe qué hacer a continuación, por mucho esfuerzo que pongas en elaborar la narrativa perfecta, no obtendrás los resultados que deseas.

Así que la próxima vez que busques la mejor manera de transmitir mensajes de forma eficaz a públicos diversos, ¡piensa en la narración!


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(Crédito de la imagen: Unsplash)